10/10/09

Martínez Camino: los símbolos religiosos en la vida pública son "garantía de libertad frente al totalitarismo"

10.10.09, TELEMADRID (ES). El obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, fue reelegido este miércoles por la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), secretario general de este organismo para un nuevo quinquenio. En su opinión, "nadie debe temer" la presencia de los crucifijos, sobre todo, "cuando son queridos por la inmensa mayoría de los ciudadanos. "Nadie debe temer lo que la cruz significa cuando está en la vida pública, porque la cruz es un signo de libertad y de distinción entre el Estado y la Iglesia", puntualizó.

1 comentario:

  1. La soberbia del alto clero español no tiene precedentes; de manera simplista quiere que sus signos religiosos (cruces, imagens de purísimas etc.) estén presentes en los colegios españoles. Su tesis se sustenta en la tradición, La arrogancia que me escarapela el cuerpo no son sus crucifijos sino cuando enuncian, que la gran mayoría los acepta (¿de donde han obtenido cifra, acaso hay un censo que confirme lo dicho por su excelencia?)

    Cave destacar que España es laica, ello significa que ningún credo religioso tiene lugar en las decisiones del estado por estar reñido intrínsecamente con la praxis, es decir, no se puede ser laico y ala vez fundamentalista.

    Las religiones, en especial la cristiana, tienen por característica que sus dogmas de FE son indiscutibles, es mas ni siquiera se permite la discusión de los mismos por estar anatemizados por la FE.

    El estado no puede dialogar con un grupo que parte de sus verdades, que no admiten ser discutidas ni por sus adherentes y obviamente por estado. En cambio ellos si pueden hacerlo, en merito a que son poseedores de la verdad ADSOLUTA, y cuyos dictámenes morales, son la única voz autorizada; por ser los depositario de la verdad.

    Resulta inadmisible, que el estado español dialogue con alguien que no pretende hacerlo, ya que ellos parten de la premisa que el estado deba asumir sus verdades absolutas como suyas, lo cual, no solo es pretencioso sino irracional.
    Siguiendo estos mandatos eclesiásticos el estado se convertiría en la sirvienta de la FE; lo que devendría en un gravísimo retroceso, que me atrevería a juzgar de irreversible.

    Por una España libre, hago votos que sigáis firmes por mantener la independencia de la razón, ya que solo así, se lograra el objetivo deseado del género humano el de conocer la verdad no por imposición sino por libertad.
    PAUL Cusilayme S.

    ResponderEliminar