12/7/09

Una lucha de poder con el visto bueno de Roma

El acto de ayer divide aún más a la jerarquía española
12.07.09, Jesús Bastante, en PÚBLICO (ES). Las palabras pronunciadas por el obispo de Vitoria, Miguel Asurmendi, en su homilía de ayer fueron mucho más que una petición de perdón ante la actitud de la jerarquía eclesiástica en tiempos pasados. La convocatoria de este acto por los curas asesinados por las tropas franquistas ha sonado como un aldabonazo en la conciencia de una parte de la Iglesia católica, enfrentada al posicionamiento de su líder en España, el cardenal Antonio María Rouco Varela. La declaración de ayer, que trasciende Euskadi para afrontar una nueva visión de la Iglesia respecto a la Guerra Civil, esconde una lucha de poder en el seno de la Iglesia española. El acto hunde sus raíces en la derrota de Rouco en 2005 (a manos, precisamente, del obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez), y en su empeño por controlar todo lo que se cuece en el interior de la jerarquía. En 2008, el cardenal volvió al poder con una serie de decisiones que han provocado una escisión entre los prelados más afines a Rouco y el sector moderado, donde está Blázquez.

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